Peru 3 - Uruguay 0
Aunque la distancia me impidió ver el partido en vivo, fue increíble ver cómo se iba concretando el resultado, y sobre todo las caras de sorpresa de mis amigos (algo más grande que la mía) chilenos y argentinos.
Me quedo con el grato sabor de ver que hay un equipo con potencial de hacer grandes cosas, como siempre y que nuevamente estamos ante el reto de vencer a nuestro principal enemigo: nosotros mismos, nuestro exceso de confianza y ese pasado “gitano” que nos lleva del cielo al suelo en un par de partidos.
En fin, así es este deporte, pese a las heridas que te recuerdan eliminatorias y campeonatos pasados, con arranques similares de Perú, pero con conclusiones nefastas, hoy me alegro por este resultado, no es bueno soñar aún, y no es bueno hacer otra cosa que esperar el siguiente resultado, esta vez ya en casa y con los míos.




